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¿Sigue viva la oportunidad de invertir en tecnología?

El sector de la tecnología e Internet está muy presente en nuestras vidas, en cada paso que damos: raro es el día que no utilizamos Facebook para compartir las emociones del momento, los dispositivos de Apple para escuchar música, comunicarnos o trabajar, Amazon para nuestras compras, Netflix como plataforma de ocio o Google como buscador de información y datos de todo tipo. Pero eso no garantiza una alta rentabilidad para las acciones de esas compañías. 

Todo depende del mercado, que el año pasado puso a prueba a estas firmas, conocidas como FAANG, las empresas más emblemáticas del sector.Así, y aunque durante gran parte del año destacaron por su buen comportamiento en bolsa, en noviembre el panorama se transformó, debido a factores como el escrutinio de los reguladores motivado por escándalos de fuga de datos como el de Facebook, las altas expectativas de los inversores y unos mercados saturados. Especialmente se vio golpeado el segmento de publicidad en línea, con Facebook, Alphabet y Baidu entre los más afectados, debido a una combinación de problemas regulatorios y la desaceleración económica en Asia, y también con caídas en líderes como Apple. 

Sin embargo, tras meses de dudas y comportamientos erráticos, los expertos siguen confiando en su potencial. Destacan como argumentos a favor sus sólidos fundamentales, su potencial de beneficios o la recuperación que ya han iniciado, y niegan que el precio sea ahora un factor disuasorio para la inversión, aunque reconocen que la volatilidad podría continuar debido a las dudas en las cifras de algunas compañías y a la presión regulatoria tras los últimos escándalos.

El poder de los fundamentales

«Las preocupaciones sobre la regulación han venido pesando en el sector en el último año, aunque en términos de sentimiento han afectado sobre todo a nombres de medios e Internet como Facebook o Google» . Pero, para Hyun Ho Sohn, gestor de Fidelity, la situación se ha relajado, en la medida en que los políticos están reforzando en EE.UU. la normativa existente en lugar de crear nuevas leyes. «Las grandes firmas tecnológicas tienen fuerza y recursos para lidiar con la regulación», dice, si bien las pequeñas se verán en una situación más comprometida: de ahí la importancia de la selección en el fondo FF Global Technology. «A pesar de las dificultades, los catalizadores de largo plazo para el sector no han cambiado: las métricas son fuertes y hay una gran variedad de fuertes negocios en los que invertir, expuestos a temas de tecnología y que cotizan a valoraciones atractivas. Aunque muchos están preocupados por los precios, en términos históricos y relativos el sector aún es atractivo, y se beneficia de temas de crecimiento a largo plazo y fundamentales robustos».

Aunque reconocen que la volatilidad acecha debido a la presión regulatoria y a la posible ralentización de beneficios en algunos nombres, en Capital Group se muestran positivos: «A pesar de todo, la perspectiva a largo plazo para muchas compañías del sector tecnológico sigue siendo positiva, ya que están respaldadas por sólidos modelos de negocio, un posicionamiento dominante y nuevas áreas de crecimiento potenciales. Los fundamentales siguen siendo sólidos». 

«Las acciones FAANG siguen siendo inversiones muy prometedoras y esperamos que superen con creces el rendimiento de las bolsas en los próximos cinco años. Dentro de este grupo, vemos el mayor potencial en Amazon y Netflix», añade Frank Schwarz, gestor de renta variable global de MainFirst. «Esperamos que Facebook y Alphabet también sigan teniendo un buen desempeño pero se enfrentan a mayores desafíos en materia de regulación».

«Algunas de estas empresas siguen siendo interesantes de cara a los próximos 5-10 años. Muestran cifras de crecimiento de ingresos importantes acompañadas de unas capitalizaciones gigantes. Además, sobre la base del desarrollo de tecnologías disruptivas, han conseguido romper las barreras entre sectores. Es uno de los motivos por los cuales las cifras de ingresos son casi tan importantes como las de capitalización», explica Ramón Esteruelas, especialista de inversiones del fondo Parvest Disruptive Technology Fund en BNP Paribas AM.

«Se trata de una inversión temática, relativamente independiente del ciclo», defienden en Pictet AM.«Las perspectivas de negocio para la mayoría siguen siendo bastante sólidas. Los flujos de noticias pueden generar importantes fluctuaciones en los precios pero, en última instancia, los fundamentales prevalecerán. Nuestros analistas se siguen mostrando muy optimistas en relación con la trayectoria de ingresos y beneficios de Facebook a pesar del mayor control normativo», asegura Jean Medecin, miembro del Comité de Inversiones de Carmignac, que recuerda que aunque el año pasado los títulos FAANG mostraron una alta volatilidad «han constituido una inversión rentable» (de hecho, la rentabilidad media de los fondos de renta variable de tecnología en los últimos tres años supera el 70 por ciento, según datos de VDOS -ver cuadro-), y los precios actuales se sitúan muy por encima de como empezaron 2018.

Don O’Neal, gestor de Capital Group, también habla de la recuperación: «Las compañías del sector lideraron el mercado tanto en las subidas como en las caídas. En 2019, las tecnológicas y de consumo líderes en el mercado, y el mercado en general, se han recuperado de forma significativa». De hecho, la evolución en el año es favorable: «El índice mundial de tecnología MSCI IT ha subido un 7,7 por ciento en enero», corrobora Sylvie Sejournet, gestora de Pictet Digital. 

¿Es el precio un factor en contra?

Otra de las grandes críticas es que en general los valores tecnológicos, y en particular las FAANG, presentan unos precios altos, pero los gestores matizan que tras las caídas de los últimos meses del año pasado han ganado atractivo y que no todos los valores están en el mismo punto: «Con datos a largo plazo, no vemos demasiadas tensiones en las valoraciones», dicen desde BNP Paribas AM. «Como grupo no todos estos valores cotizan a valoraciones muy altas», dicen en Capital Group. Como ejemplo, Facebook cotiza alrededor de 21 veces las ganancias del próximo año, un ratio similar a otras acciones orientadas al consumidor, como Clorox y Procter & Gamble. El gestor lanza una pregunta: «¿En cuál preferiría invertir, suponiendo múltiplos PER similares, en una compañía que crezca entre el 0 y el 5 por ciento o en una que lo haga entre el 20 y el 25 por ciento?»

«Las valoraciones entre algunas de las FAANG habían alcanzado niveles insostenibles en 2018, pero la corrección del último trimestre acercó los precios a niveles más normales. Las acciones de Facebook se habían visto presionadas en el último año pero vemos potencial por su negocio online de vídeos. Google cotiza a una prima razonable comparada con el mercado pero creemos que está justificada por su potencial de crecimiento», asegura Peter Bourbeau, gestor del fondo Legg Mason Clear Bridge U.S. Large Cap Growth.

A pesar de ello, es obligado ser selectivos: «Los niveles de valoración siguen siendo ajustados y, en algunos casos, significativamente elevados. Seguimos hablando de las FAANG, pero la homogeneidad del grupo ha explotado. Por eso es importante ser selectivos a través del análisis de las valoraciones, o de los productos y soluciones propuestas», añade Jacques-Aurélien Marcireau, gestor del fondo Edmond de Rothschild Fund Big Data.

Un sector muy amplio

A pesar de que se les mete en el mismo saco, Richard Clode, gestor del fondo Janus Henderson Horizon Global Technology, advierte sobre lo obsoleto del acrónimo y pone sobre la mesa la dispersión que hay en este grupo: «Si hay un acrónimo que tiraría a la basura es FAANG. El original fue acuñado en 2015, cuando cuatro valores de Internet subieron mucho en un entorno de mercado sin lustre. Apple, en su camino de ser el primer valor del mundo que alcanzó el billón de dólares de capitalización, fue entonces agrupado dentro, ampliando la diversidad de modelos de negocio, valoraciones y riesgos regulatorios. No puedes agruparlos a todos juntos a la hora de hablar de su atractivo de inversión o valoraciones», advierte el gestor, convencido de que «es evidente que las FAANG están expuestas a muy diferentes tendencias tecnológicas (publicidad online, nube, comercio electrónico, vídeo online, conducción autónoma y smartphones), con perfiles muy diferentes de crecimiento y que cotizan con valoraciones muy distintas», advierte. Y no solo dentro del grupo hay diferencias… también conviene mirar fuera, más allá: «Las FAANG no tienen apenas exposición a China así que invertir solo en estos valores no te da acceso a las tendencias tecnológicas de largo plazo en el país, por lo que los inversores deberían considerar nombres como Tencent y Alibaba». El gestor defiende que la tecnología es un sector muy amplio y tener flexibilidad para invertir en las áreas más atractivas y de evitar parcelas sobrevaloradas es clave.

De hecho, son muchos los que recuerdan que el sector va más allá de las FAANG: «La buena noticia es que el universo de tecnología tiene una base mucho más amplia de lo que muchos creen, con numerosas empresas con fuertes beneficios y atractivo potencial de crecimiento. De hecho si bien las FAANG superaron cómodamente al resto del sector en aumento de beneficios hasta 2014-2015, desde entonces sus resultados tienden a ser más homogéneos con el resto de tecnológicas. Probablemente las FAANG sigan en los titulares pero los beneficios del sector se extienden más allá», comenta Supriya Menon, estratega senior multiactivos de Pictet AM.
«Los inversores apreciarán cada vez más que el sector tiene mucho más que ofrecer que las FAANG», recuerdan también en Fidelity. «El universo emergente ofrece numerosas oportunidades para iniciar posiciones en compañías tecnológicas fuera del grupo de las FAANG», dicen en Carmignac, donde ponen como ejemplo a la plataforma china de venta online JD.com. Para M&G, la dispersión en el sector continuará aumentando, sobre todo entre los nombres de altísima capitalización: «Los ganadores serán aquellos capaces de innovar y adaptarse al escenario cambiante», como Microsoft o Mastercard.

Superando los retos

En cualquier caso, los gestores reconocen que las FAANG en particular, y las tecnológicas en general, tienen por delante importantes retos, como afrontar una mayor volatilidad, la desaceleración de beneficios, la implantación de impuestos digitales, los efectos de la guerra comercial o la presión regulatoria. «La guerra comercial entre EE.UU. y China tiene el potencial de interrumpir las cadenas de oferta y frenar la demanda de firmas como Apple, que dependen de muchos componentes en mercados emergentes y de la venta de nuevos productos», advierte Ritu Vohora, directora de inversión del equipo de renta variable de M&G, aunque recuerda que se han llevado a cabo avances en este tema. También apunta al mayor escrutinio regulatorio como riesgo para firmas como Facebook, aunque defiende que los movimiento podrían ayudar a atrincherar la posición de mercado de estos titanes mediante la creación de barreras de entrada que limitarían la habilidad de las pequeñas firmas para competir en el mismo espacio.

«Los retos más relevantes giran en torno a la regulación. Algunas de estas empresas gestionan una gran cantidad de datos sobre la actividad de muchas personas y entidades. La privacidad de estos datos así como el posible exceso de concentración de poder de algunas de las grandes tecnológicas son los elementos que más podrían afectar a estas empresas», recuerda Esteruelas.

«Influirán varios factores: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la agitación de las criptodivisas, la desaceleración del mercado de los teléfonos inteligentes, el riesgo de regulación y un ciclo de innovación tecnológica más lento de lo esperado. Este último riesgo es el más importante de todos, pero los mercados aún no lo tienen en cuenta», añade Marcireau.

Para ClearBridge, la creciente regulación en la privacidad de datos y el elevado gasto en capital son los principales retos de futuro. Sin embargo, reconoce que las FAANG están más aisladas del riesgo de mayores tipos de interés (tienen capital para financiar el crecimiento).

Como retos, en Janus Henderson hablan del alto ritmo de innovación (en un mundo que evoluciona hacia la inteligencia artificial), y la regulación en EE.UU., tras la llegada de la norma de protección de datos a Europa: «Históricamente EE.UU. ha tenido una regulación más ligera y esperamos que sea el caso en tecnología», mientras las compañías ya se adelantan para reducir el impacto. De mayor preocupación considera las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, que ve «bajo el prisma de una más amplia y multigeneracional batalla por la supremacía, con la tecnología en el centro de la lucha. Y también las valoraciones: «Aunque en conjunto son razonables, hay nichos de exhuberancia y precios excesivos», advierte. «Hay preocupación de los inversores por noticias negativas respecto a la fuga de datos e implantación del impuesto digital, lo que ha llegado a afectar a Facebook y a Alphabet», comentan en Pictet.

Fuente:
http://www.finanzas.com

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